Uno no se entera del erotismo del frijol,
a menos que lo observe callar en la distancia
y un día aparezca en la mesa diciendo obscenidades
Tan obscenas como pedir que lo revuelva con el arroz,
aún cuando el arroz se haya pegado todo al fondo
en un ataque de cólera por no estar nadando en una olla arrocera…
Entonces el frijol busca redimirse un poco más
en su rato de charla con chile y cebolla:
santa salsa lizano,
ruega por nosotros…
la lejanía nos abre apetitos de otro cotidiano,
perdona si pecamos de costumbre o de amor al beso de un antojo
el frijol manipula los habitantes del sartén,
el arroz también empieza a llenarse de erotismo
la salsa lizano se esconde, y en secreto,
observa desde dentro el próximo espectador del gallo pinto,
prefiere guardar silencio y aparecer de última,
cuidándose de posibles opiniones
el culantro a veces llega tarde,
simplemente le gusta venir al final de todas las conversas,
para que sus palabras queden en el aire
y nosotros empecemos a desvanecernos
desde el final aguado de un antojo

me encantó, el desayuno de algunas horas me sabrá diferente
ResponderBorrarlas palabras abren el apetito!!!
ResponderBorrarsalú!!!
espero disfrutes el libro
acà mi blog!!!!
Es un poema excelente!!! refleja como en la distancia se empiezan a extrañar cosas q x cotidianas dejamos de valorar...
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